Red de Defensoría Para la Mujer

En el marco del primer curso interamericano de derechos humanos de Defensores del Pueblo, realizado en Costa Rica en 1996, algunas mujeres que representaban a las Defensorías de Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y México decidieron crear una Red de coordinación y fortalecimiento para la promoción y protección de los derechos humanos de las mujeres desde una perspectiva de género.

Asimismo, se solicitó que dicha Red, integrada por las directoras y coordinadoras de las oficinas que atendían los derechos de las mujeres en las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos (INDH), fuera incorporada como un órgano en la Federación Iberoamericana de Ombudsman (FIO), logro que se alcanzó en el congreso de Toledo de 1997.

En 1996 le solicitaron formalmente a Jorge Madrazo, por entonces presidente de la FIO, incluir la perspectiva de género en el quehacer de las Defensorías como política institucional de esa Federación. Estaban solicitando no solo la creación de instancias específicas en las INDH, sino también la incorporación del género como eje transversal.

En 1997 se llevó a cabo la primera reunión de la Red en Costa Rica, donde se elaboró un documento que especificaba los motivos fundamentales que llevaron a organizarse como Red, como así también la definición de sus funciones y objetivos.

El documento de creación señalaba que “La incorporación de la perspectiva de género debe hacerse siempre que se defiendan los derechos humanos de cualquier persona, y por ende, en todo el quehacer de las Defensorías es indispensable que existan instancias específicas de defensa, promoción y ampliación de los derechos humanos de las mujeres. La discriminación de las mujeres es una condición de las relaciones genéricas de la sociedad que atraviesa razas, etnias, clases sociales, credos políticos, religiosos, etéreos y personas con discapacidad; ello lo distingue de otras formas de violación a determinados grupos humanos”.
Las funciones de la Red incluyen desde proponer políticas, estrategias y programas legales y sociales, hasta elaborar metodologías.

La Red no solo es un espacio de intercambio de experiencias, sino un medio para mejorar y fortalecer el trabajo dentro de las propias Defensorías del Pueblo y, sobre todo, debe ser un instrumento que proponga cambios que eliminen los factores de exclusión que afectan a millones de mujeres en Latinoamérica.